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Los ba\u00f1os \u00e1rabes eran mucho m\u00e1s que un lugar de higiene: se trataba de espacios sociales, herederos de las termas romanas, donde se combinaban la limpieza corporal, la relajaci\u00f3n y la vida comunitaria. En Palma, este espacio se conserva de manera parcial, pero a\u00fan permite comprender c\u00f3mo era la vida en la Medina Mayurqa, <\/b>el nombre \u00e1rabe de la ciudad durante la dominaci\u00f3n musulmana.<\/p>
Lo m\u00e1s destacado del conjunto es la sala central, conocida como el caldarium<\/b> o sala de ba\u00f1os calientes. Se trata de un espacio cuadrado cubierto por una c\u00fapula semiesf\u00e9rica de ladrillo, perforada por peque\u00f1as aberturas circulares que dejan pasar la luz en forma de claraboyas. Esta sala est\u00e1 rodeada por 12 columnas con arcos de herradura, cuyos capiteles son de estilos variados porque se reutilizaron materiales de otras construcciones, posiblemente de origen romano o isl\u00e1mico.<\/p>
El sistema de calefacci\u00f3n se basaba en el hipocausto<\/b>, una t\u00e9cnica heredada de los romanos: bajo el suelo hab\u00eda un espacio hueco por donde circulaba aire caliente y vapor, lo que generaba un ambiente h\u00famedo ideal para los ba\u00f1os. Tambi\u00e9n se conserva una sala rectangular anexa, probablemente utilizada como tepidarium<\/b> o sala templada, cubierta por una b\u00f3veda de ca\u00f1\u00f3n. La sala destinada a los ba\u00f1os fr\u00edos, en cambio, se ha perdido con el paso de los siglos.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t